El burro catalán
El burro catalán se considera el símbolo nacional no oficial de Cataluña, que compite con el enorme toro español. En el toro, los catalanes ven un símbolo concentrado del poder de España, mientras que el burro, como símbolo pacífico pero de fuerte voluntad, es más un reflejo de su propio talante. Simboliza la deseada independencia de los catalanes y encarna dos rasgos catalanes primigenios paralelos: la voluntad fuerte y la ambición.
En el año 2000, el diseñador gráfico Eloi-Allegre diseñó el símbolo original del burro catalán. En 2004, Jaume Sala y Àlex Ferreiro desarrollaron una segunda versión, ligeramente modificada. El burro es omnipresente. Aparece en pegatinas de coches, adorna toallas de baño, gorras, camisetas o tazas de café.
En realidad, el burro catalán es una de las razas de burros más antiguas y de mayor tamaño. Tiene sus orígenes aquí, en Cataluña y los Pirineos. Antes formaban parte del paisaje urbano con una manada de hasta 50.000 animales. Hoy sólo quedan unos 500 animales de pura raza. El «Burro Català» o «Ruc Català» alcanza una altura de hombros de hasta 1,65 metros. Es de color marrón oscuro y tiene una, para muchos burros típica, boca de harina blanca y un vientre blanco.

